Introducción
La calidad es un tema que ha ido evolucionando a lo largo de la historia, aunque es
difícil establecer un momento específico para el inicio de la moderna ciencia de la
calidad, numerosos autores coinciden en establecer como uno de los primeros trabajos
sobre la mejora de la calidad, el realizado por Florence Nightingale en el Barrack
Hospital durante la guerra de Crimea,1 cuando planteó…“las leyes de la enfermedad pueden ser modificadas si comparamos tratamientos
con resultados…”.2
0tro aspecto que cobra especial relevancia es la seguridad del paciente la cual se
ha convertido en un problema prioritario en la práctica sanitaria y un componente
fundamental en la calidad asistencial, pues constituye la base sobre la que se sustenta
el resto de las dimensiones; su ausencia afectaría de manera negativa al paciente
dada las amenazas que genera y su mejora representaría una de las líneas estratégicas
de actuación en el ámbito sanitario.3
Una de las causas relacionada a la calidad en salud son los errores médicos (EM),
estos son considerados el factor causal más importante de eventos adversos (EA) o
consecuencias indeseadas del proceso de atención médica, incluso muy por encima de
la mala práctica (MP) o las condiciones del paciente, por lo que requiere un mayor
seguimiento y vigilancia.4
La posibilidad del error o los aciertos está ligada a la actividad humana este se
define como
el acto de equivocación u omisión en la práctica de los profesionales sanitarios
que
puede contribuir a que ocurra un acontecimiento adverso (AA). Según el reporte
del
IOM, en Estados Unidos de Norteamérica, ocurren más de 1 millón de EA prevenibles
cada año, de los cuales aproximadamente 100.000 causarían daños graves en los
pacientes, y entre 48.000 y 98.000 muertes podrían haber sido a causa de
errores.5
Los pacientes con enfermedad de Parkinson no están exentos de correr el riesgo de
una mala praxis u ocurrencia de eventos adversos, si se incumple con los principios
éticos que guardan relación con su seguridad, de ahí que se establece como prioridad
la atención que brinda el equipo de salud y en especial el profesional de enfermería.
Por ello en el presente trabajo, nos proponemos como objetivo analizar los principales
aspectos bioéticos que deben conocer los profesionales de la enfermería para el logro
de la calidad de la atención en el paciente con enfermedad de Parkinson.
Material y métodos
Se realizó una revisión bibliográfica sistemática para desarrollar un análisis crítico
reflexivo del contenido de documentos, donde se consideraron tesis de doctorado, maestría,
artículos originales y de revisión a partir de la pregunta de investigación: ¿cuáles
son los principales conflictos éticos que enfrentan los profesionales de la salud
en los servicios hospitalarios a fin de lograr la calidad de la atención en los pacientes
con enfermedad de Parkinson?
La estrategia de búsqueda adoptada fue la utilización de las palabras clave o descriptores,
conectados por intermedio del operador booleano AND.
Las palabras clave utilizadas fueron "calidad ", "seguridad", "errores médicos", "calidad
de la atención de enfermería”, “ética y bioética" y "valores éticos y humanos", las
cuales fueron identificadas con el tesauro de Descriptores en Ciencias de la Salud
(DeCS) y en la base de datos de PubMed se utilizó el tesauro desarrollado por la National
Library of Medicine (NLM), llamado Medical Subject Headings (MeSH).
La búsqueda fue realizada en las bases de datos bibliográficas SciELO, (Scientific
Electronic Library Online), EBSCO (Elton Bryson Stephens Company), LILACS (Literatura
Latino Americana e do Caribe em Ciências da Saúde); y MEDLINE/ PubMed (Medical Literature
Analysis and Retrieval System Online). De enero a febrero 2020.
Los criterios de inclusión para la selección de los artículos fueron: artículos en
español, portugués e inglés disponibles en los portales de datos elegidos que presentaban
adherencia a la temática, artículos de publicación libre o que se pueda acceder a
ellos a través de la Red Telemática de Salud de Cuba INFOMED, documentos que aporten
información relevante sobre la ética del personal de enfermería en la calidad de la
atención del paciente con enfermedad de Parkinson o aquellos que proveen información
relevante para los objetivos de esta investigación, artículos publicados entre 2010
y 2020 que presentaran de manera clara la metodología o referencial teórico seleccionado.
Los criterios de exclusión fueron las pesquisas que se encontraron repetidas en las
bases de datos, artículos que no se pudieran acceder al texto completo, editoriales
y casos clínicos.
Tras la identificación de los estudios pre-seleccionados se llevó a cabo la lectura
de los títulos de las publicaciones, resumen y palabras clave, metodología, resultados
y conclusiones comprobando la pertinencia con el estudio, debiendo estar adherido
a la temática abordada.
Para describir el enfoque metodológico de los resultados, se muestra el diagrama de
flujo, véase la figura 1.
Figura 1
Diagrama que describe el enfoque meto dológico de los resultados.

Una vez identificados los estudios pre-seleccionados se procedió a la lectura de los
artículos
con la finalidad de comprobar su pertinencia en el tema objeto de estudio de la
temática abordada.
Se toma en consideración la concepción dialéctica materialista y el empleo de las
operaciones lógicas del pensamiento: análisis-síntesis, la investigación requirió
de métodos teóricos como son:
Análisis histórico-lógico: permitió precisar la evolución histórica y los
fundamentos teóricos de la calidad de la atención y los aspectos éticos en la
atención de los pacientes con enfermedad de Parkinson.
Análisis documental: facilitó la información acerca del estado actual del tema de
investigación, a partir de considerar los trabajos investigativos de diversos
autores tanto nacional como internacional que han abordado el tema.
Sistematización: posibilitó organizar los conocimientos relacionados con calidad
de la atención y los aspectos éticos en los pacientes con enfermedad de Parkinson
en
las instituciones hospitalarias.
Enfoque sistémico estructural-funcional: permitió establecer los nexos y las
interrelaciones existentes entre la calidad de la atención y los aspectos éticos
en
la atención que reciben los pacientes con enfermedad de Parkinson en las
instituciones hospitalarias, al establecer la relación dialéctica entre los
conocimientos teóricos que debe poseer el profesional de enfermería para la
expresión práctica de su conocimiento.
Resultados
El análisis histórico-lógico realizado evidenció que los orígenes de la calidad datan
de 2000 aC, en el Código de Hammurabi,6 donde se regulaba la atención médica y se incluían las multas que los facultativos
deberían de pagar por los malos resultados de sus cuidados. Por otro lado, el juramento
Hipocrático, en el siglo V aC, estableció las bases para la ética y la conducta médica,
con el objetivo de mejorar la práctica y sus resultados.7 En todos los casos la esencia era buscar lo mejor para el paciente, surgiendo el
inseparable binomio ética y calidad.8
En el análisis documental realizado se identifica por los autores una especial constancia,
en fomentar la investigación como uno de los elementos esenciales para mejorar la
calidad de la atención sanitaria, dada la alta demanda de servicios de salud que requiere
cada vez más proveer una buena salud y mejores tratamientos,9 que eviten la ocurrencia de prácticas clínicas no seguras; haciendo especial énfasis
en lograr un cambio de cultura en la organización que involucre a todos los profesionales.
En su sistematización, los investigadores han tendido a asociar el concepto de calidad
con brindar servicios de excelencia, evitar errores, capacidad de trabajar en equipo,
planear, controlar y mejorar los procesos en función de satisfacer las necesidades
o expectativas de los pacientes. Las regularidades encontradas en los autores consultados
confirman la visión de la calidad como un objetivo multidimensional y multifacético
en constante construcción.
Una cuestión esencial que no escapa a lo planteado lo constituye la seguridad del
paciente. Por ello, se hace necesario desarrollar una cultura de calidad y seguridad
en los profesionales de la salud que prevengan los errores, riesgos y daños en la
práctica asistencial.
En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta que millones de
personas en
el mundo sufren lesiones incapacitantes y muertes derivadas de prácticas sanitarias
que no son seguras, preocupada por el tema de la calidad y la seguridad del paciente
la colocó como una de las actividades priorizadas en la agenda de 55ª Asa blea
Mundial de la Salud realizada en mayo 2002. En dicha asamblea fundamentada por
el
informe preparado por un grupo de expertos sobre Calidad de la Atención y Seguridad
del Paciente, se aprobó una resolución en la que se recomendó a los países miembros
de la OMS prestar mayor atención al problema de la seguridad del paciente y a
establecer programas para mejorar la seguridad y la calidad de la atención.10,11
Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha venido desarrollando
el
Programa de Calidad en la Atención y Seguridad del Paciente con el principal
objetivo de valorar la viabilidad de llevar a cabo este tipo de estudios en la
región, así como precisar la frecuencia, características y evitabilidad de los
eventos adversos en la población estudiada.12
En el ámbito hospitalario, independientemente de las ventajas que le resulta al paciente
resolver su problema de salud, está expuesto a la presencia de múltiples riesgos,
lesiones, daños, accidentes y consecuencias adversas, cuando los profesionales incumplen
con sus funciones en el desempeño profesional.
En el caso de los pacientes ingresados con enfermedad de Parkinson el objetivo está
encaminado
a lograr la recuperación y aliviar los problemas de salud generados por las
características propias de la enfermedad; no obstante, la complejidad de las
prácticas clínicas actuales y la organización que estas requieren, han propiciado
un
ambiente susceptible a la ocurrencia de eventos adversos a partir de los dilemas
éticos que pueden comprometer la seguridad del paciente.
En relación con lo anterior, el profesional de enfermería tiene suma responsabilidad
en esta tarea por su encargo social de gestionar los cuidados, y por ser el profesional
más capacitado en la vigilancia y detección del EA, hechos que pueden explicarse por
su formación en nociones en seguridad y calidad de los cuidados otorgados al paciente,13 por otro lado, cabe citar que dicha disciplina conjuga aspectos epistemológicos,
éticos, teóricos y sociales, manteniendo el cuidado como su centro de estudio; para
ello utiliza herramientas propias de la gerencia para proveer, organizar, dirigir
y controlar el cuidado con calidad y seguridad.14
Motivo por el cual, en esta investigación se le confiere especial interés al tema
de los eventos adversos y su relación con los aspectos bioéticos.
Eventos adversos y su epidemiología
Los eventos adversos (EA) constituyen un problema global que afectan a todos los países
del mundo. Las primeras descripciones en relación a los eventos adversos se sitúan
en los 50s, en la década de los setenta por el cumulo de demandas por “mala praxis”
a los médicos norteamericanos.15
Pero no es hasta la década de los 90s que la preocupación por la seguridad y calidad
de la
atención, comienzan a tener relevancia a nivel nacional e internacional a partir
de
los aportes investigativos que sustentan el tema y sirven de referentes, estos
tratan de objetivizar las consecuencias que genera la falta de seguridad y calidad
elementos abordados en el informe del Instituto de Medicina de los Estados Unidos
de
Norteamérica, publicado en 1999 y titulado: “errar es humano: construyendo un
sistema de salud seguro”.
Páez Armenteros, 2010 su investigación se refiere a la seguridad del paciente como:
una estrategia para los cuidados de enfermería y plantea, que: “errar es humano, ocultar
los errores es imperdonable. No aprender de ellos no tiene justificación”.16
De ahí que, brindar cuidados seguros responde a un modo de actuación profesional,
elemento
abordado por la Joint Commission on Accreditation of Healthcare Organizations
cuando
insiste en que promover la cultura del reconocimiento de los errores es la manera
más segura de disminuirlos.17 En
consecuencia, los eventos adversos pueden influir de manera negativa en la práctica
médica, generan aumento en los costos y en la estadía hospitalaria, por lo que,
los
esfuerzos para mejorarlas deben estar centrados en lograr una cultura de seguridad
en los profesionales de salud con énfasis en la comprensión de las causas, que
prevenga la aparición de los errores, los riesgos y los daños en la práctica
asistencial.
Cultura de seguridad
Según León, C. (2006), asegura que la seguridad del paciente se incluye dentro de
los sistemas
de calidad, no debe ser considerada como una nueva perspectiva de la atención
en
salud; sino una responsabilidad profesional implícita en el acto del cuidado del
personal de enfermería. Hace énfasis en los criterios que sustentan la enfermería
como profesión, planteando que abarca “una visión de la profesión como disciplina
científica, que se preocupa por el bien fundamental de la humanidad y que respondan
a su encargo social a brindar cuidados oportunos, con calidad y libres de
riesgo”.18
Los profesionales de enfermería en este sentido juegan un rol protagónico por tener
la
responsabilidad plena en la calidad de los cuidados otorgados a los pacientes
en
relación a la prevención de caídas, úlceras por presión, administración segura
de
medicamentos, identificación inequívoca del paciente,19 entre otros.
Sin embargo, en la práctica asistencial se han detectado irregularidades atribuibles
a este personal relacionado a notificaciones incompletas asociados al miedo y la punición,
elementos que pueden limitar la efectividad de los registros de eventos adversos y
la evaluación de la calidad. La forma más efectiva para tratarlos es mejorar las barreras
defensivas más que de encontrar los responsables y culpables. El desafío está en promover
una “cultura de seguridad” dentro de la organización que permita prevenir, en la medida
de lo posible, la aparición del error.15
Para ello se recomienda diseñar estrategias de mejora centradas en un cambio en la
cultura de la organización que incluye una buena documentación en los registros, la
gestión de los riesgos, implementar medidas de mejoras, el uso de “Guías de buenas
prácticas”, y la implicación de los pacientes y profesionales, los cuales han demostrado
su eficacia en la reducción de los errores.15,20
Cultura de calidad en las instituciones hospitalarias
Las instituciones hospitalarias son organizaciones de salud dirigidas alcanzar la
salud aliviar las dolencias y lograr la rehabilitación de la población atendida; no
obstante, las prácticas clínicas que estas requieren pueden favorecer la aparición
de errores. El manejo de los EA forma parte de la gestión de la calidad de los servicios
sanitarios, para ello se sugiere desarrollar acciones estratégicas que permitan incentivar,
promover, gestionar e implementar prácticas seguras de la atención en salud que mejoren
la calidad del servicio poniendo en práctica procesos institucionales y asistenciales
seguros para minimizarlos que van desde crear una cultura de notificación y registro
de los EA hasta implementar medidas de prevención para mitigar sus efectos.13
Por ello, cada vez más se hace necesario continuar trabajando en equipo para disminuir
los
errores, los costos por conceptos en recursos humanos y materiales y así avanzar
hacia los nuevos cambios que nos exige el sistema nacional de salud cubano y el
mundo de hoy necesita para lograr una cultura de calidad.
Desde esta perspectiva, otro aspecto que se le confiere especial interés en esta investigación
es el tema de los aspectos bioéticos en la atención a los pacientes con enfermedad
de Parkinson.
Aspectos bioéticos en la atención al paciente con enfermedad de Parkinson
La bioética según Van Potter en 1971 la define como: el estudio sistemático de la
conducta
humana en el área de las ciencias y la salud, en cuanto esa conducta sea examinada
a
la luz de los valores y principios morales,22es un instrumento que sirve para resguardar la calidad
de la investigación, el respeto a la dignidad de las personas, la diversidad
cultural y la aplicación de los conocimientos en salud y tecnología23.
La bioética se nutre de los aportes de diversas disciplinas (filosóficas, sociales,
médicas, biológicas y jurídicas), es en esencia, una ética aplicada a los problemas
generados por el desarrollo social y científico-tecnológico que afectan la vida en
el planeta y el bienestar del ser humano.( En este sentido la Organización Mundial
de la Salud (OMS), emitió un informe donde hace énfasis al respeto de los derechos
humanos, a la dignidad del usuario y al respecto de su idiosincrasia.25-27
El cuidar de la vida de los pacientes es un compromiso de los profesionales de la
salud que
tienen a su cargo la responsabilidad, para hacerlo lleva implícito toda la
dedicación y el amor necesario, a lo cual estamos llamados a cumplir con una serie
de requisitos y principios éticos que fundamentan una verdadera actitud profesional
y correcta de las relaciones interprofesionales, ellos se resumen en la deferencia,
el respeto, la lealtad y la asistencia mutua.
Los pacientes con enfermedad de Parkinson al pasar de los años comienzan a presentar
una serie de complicaciones y fluctuaciones motoras derivadas del uso crónico de la
levodopa exógena que los obliga a buscar orientación médica en los facultativos de
manera frecuente, motivo por el cual se va estableciendo una relación empática médico-enfermero-paciente
más estrecha .
Por lo que, el personal médico y de enfermería que los atiende debe reconocer que
es una persona igual que otra cualquiera que piensa en su dolor y tiene miedo ante
el mal futuro que se le avecina; es un sujeto digno con voluntad autónoma, consciente,
de sus actos y de todo lo que ha vivido y experimentado que recurre a nuestros servicios
con la fe y la esperanza de encontrar en nosotros el bien que el necesita.
De ahí, que ambos tienen la obligación moral de escuchar con atención, y comprensión
todo lo
que él y sus familiares quieran decirnos, a su vez infundirle la confianza necesaria
explicándoles que lo que el exprese será de nuestra entera confidencialidad, el
médico deberá explicarles detalladamente con claridad y en lenguaje sencillo,
evitando el uso de tecnicismo, todo lo relacionado a su enfermedad, pronóstico,
evolución y posibilidades de tratamiento tantas veces como sea necesario.
No hacerlo conllevaría una falta de ética médica grave, porque interfiere con el establecimiento
y la conservación de una relación médico-paciente constructiva y positiva. Incidentalmente,
este requerimiento de ética médica no sólo ocurre en el Juramento Hipocrático sino
todo lo contrario, pues ahí se señala que el médico sólo enseñará su arte a sus hijos,
a los hijos de su maestro y a todos aquellos que hayan prestado el juramento, “y a
nadie más”28.
Es indudable que para hacer un trabajo de calidad en nuestra profesión, hay que poner
en primer término ese intercambio de persona a persona. Hay que insistir en la importancia
que tiene una clara concepción del verdadero “acto médico.”29
Estos argumentos sirven de apoyo para reflexionar que el paciente es un sujeto autónomo
que tiene el derecho a conocer, opinar y decidir de ser atendido por un personal cuya
preparación este acorde a los avances científicos técnico modernos que permitan desarrollar
la sensibilidad frente al dolor y el humanismo interesado en el problema de la salud
de las personas.
Los pacientes tienen el derecho de decidir con libertad en la toma de decisiones poniendo
en
práctica la autonomía, asumir con responsabilidad sus propios actos en el momento
preciso de aceptar o rechazar un tratamiento, a elegir entre las alternativas
terapéuticas o caso de limitación o incapacidad ser representado legal o
judicialmente. En el caso de los pacientes, la expresión más sustantiva de la
autonomía es el consentimiento informado, el paciente le concede la posibilidad
al
médico para conversar, detectar y resolver temores, además de transmitirle la
confianza y el interés necesario para generar corrientes afectivas que repercuten
en
su estado de salud, el médico a su vez mediante un proceso interactivo, humano,
de
acercamiento y convincente le transmite las posibilidades terapéuticas más eficaces
donde se le deberá explicar el riesgo y beneficios que le reporta un determinado
procedimiento, evaluaciones clínicas y diagnósticas o diferentes tratamientos
recomendados para su enfermedad y este a su vez expresa su conocimiento, comprensión
y su decisión al respecto. 30 El
mismo garantiza que la información relevante ha sido ofrecida por el médico y
recibida por el paciente con documentos escritos que apoyan el proceso hablado.
Las modernas y novedosas tecnologías de diagnóstico y tratamiento han dotado a la
medicina
prolongar la vida de los enfermos y por ende su calidad de vida para quienes el
morir hubiera sido una consecuencia natural del término de su enfermedad, sin
omitir
las consecuencias psicológicas que para el paciente y familiares genera, además
del
alto costo económico, o el sobrevivir con una severa discapacidad que provoca
el
prolongar estos cuidados hasta el final de la vida31 creándose conflictos éticos que incluyen al personal
médico y paramédico.
Los profesionales de enfermería vinculados a la atención del paciente con enfermedad
de Parkinson deben conocer y manejar estos temas a fin de mantenerse actualizados
en materia de ética social y legal por la alta frecuencia con que reciben atención
médica este grupo poblacional y la alta discapacidad que genera la enfermedad.
La atención que se brinde debe estar centrada en altos valores humanos y éticos donde
ponga en
práctica los conocimientos adquiridos, habilidades y actitudes, como rasgos de
la
profesionalidad que los caracteriza, en pos de brindar un trato afectuoso de
disposición al sacrificio, sensibilidad humana, honestidad, lealtad, solidaridad
y
desinterés material donde demuestre, amor al prójimo, como la esencia de la
espiritualidad del profesional que junto a la profunda vocación garantizan el
comportamiento humano, la ética y el desarrollo óptimo de las relaciones
interpersonales cimentados sobre la base de entregarse al otro implícito en la
vocación hacia el cuidado de la persona.
De incuestionable valor es el reconocimiento de la actividad de la enfermera al acercarse
al mundo del otro para comprenderlo y fortalecerlo en su propia capacidad de cuidado
al reconocer su propia existencia.31
En consecuencia, la atención de enfermería debe tener una visión holística, orientada
al respeto y la autonomía de la persona y en su desarrollo se propician para la generación
de actitudes, comportamientos y valores éticos que le dan sentido al quehacer profesional.
Lo fundamental, es poseer un carácter ético que puede ser ignorado, sobre todo debe
manifestarse en el reconocimiento de la persona como el eje del sistema, y la finalidad
de la actuación de enfermería, según los valores que modulan la práctica profesional,
varían en su presentación según los sujetos que intervienen, las condiciones en que
transcurren los procesos propios de la hospitalización, relaciones interpersonales
que se desarrollan entre dichos sujeto y la comunicación, las técnicas y métodos que
se emplean.
Aspectos bioéticos y enfermería
Es conveniente que conozcamos algunos aspectos éticos relacionados con los pacientes
con enfermedad de Parkinson, pues son importantes para resolver los dilemas éticos
en la práctica diaria.
La bioética se ha incorporado a la ciencia en los últimos treinta años, y se ha encargado
del estudio de la moral y de la conducta humana en el campo de las ciencias de la
vida, como un instrumento de reflexión para orientar el saber biomédico y tecnológico,
en función de una protección cada vez más responsable de la vida humana.
El cuidado como valor moral representa el ideal de enfermería por mantener el respeto
a la dignidad de la persona, como relación interpersonal, el cuidado como afecto significa
la dedicación afectiva y efectiva del profesional de enfermería para proporcionar
la ayuda a la persona que necesita ser cuidado.32
En 1953 se adoptó el primer Código Internacional de Ética de Enfermería (CIE) el cual
surge a
partir de la necesidad de contar con un documento que paute el proceder de los
enfermeros ante determinados conflictos éticos para evitar erróneas consideraciones
en el ejercicio de la profesión, sus elementos constituyen el marco de sus normas
de
conducta, este33 a su vez
contempla varios preceptos que las enfermeras deben cumplir destacando tres aspectos
fundamentales que son conservar la vida, aliviar el sufrimiento y fomentar la
salud.
Los profesionales de enfermería se han preocupado por adquirir conocimientos relacionados
con
los aspectos bioéticos como parte del proceso formativo de la vida, que exige
esfuerzos permanentes de estudio en la aplicación de la práctica diaria, cuya
finalidad radica en proteger los derechos de pacientes a los cuales les deben
un
trato humanizado y digno, basados en los cuatro principios que fundamentan la
bioética.34
Entre los principios de la ética profesional a considerar en el desempeño del enfermero
se encuentra el principio de no maleficencia se refiere a la importancia de proteger
al paciente en una acción que no ofrezca más riesgos que beneficios sobre el perjuicio
y que no genere en el paciente ningún daño físico o psicológico.
El principio de beneficencia, se refiere (ante todo no hacer daño), el actuar de enfermería
puede causar daño, como es la ocurrencia de eventos adversos, lo que se reconoce y
plantea es tratar de evitarlo o disminuirlo.
El principio de la justicia se refiere a la equidad en la distribución de recursos
y donde todos los pacientes puedan disfrutar de las mismas oportunidades al menor
costo posible bienes o igualdad en las prestaciones asistenciales comunes, donde se
pone en tela de juicio el valor de la dignidad y el respeto hacia el enfermo.
El principio de autonomía hace referencia a la capacidad que tiene la persona de tomar
decisiones en relación con su enfermedad, sin coacción, ni persuasión, donde se
establezca una relación interpersonal; cuya finalidad consiste en ofrecerle al
paciente los argumentos necesarios para tomar decisiones relacionadas con su salud,
teniendo en cuenta que el paciente es un ser humano pensante, libre y autónomo,
igual que cualquier persona cuya dignidad hay que respetar y reconocerla siempre,
independientemente de sus rasgos físicos, psíquicos o sociales y del grupo cultural
al que pertenezca.
El profesional es otro ser humano capaz de cometer errores, evitarlos es una cuestión
de
justicia, admitirlos pedir disculpas, por lo que, ha salido mal, mejora la relación
enfermero-paciente y la confianza entre ambos, el análisis ético demanda la
disminución y prevención de los errores médicos, ningún error debería ser archivado
sin más: necesita un protocolo específico sobre cómo se ha producido y cómo se
puede
evitar en el futuro, ya que la honestidad y la buena comunicación son los mejores
antídotos.34
Otro aspecto a destacar y de obligatorio cumplimiento es revelarle al paciente la
ocurrencia
del evento aun cuando este no haya dejado consecuencias, no sólo por consideración
sino por el respeto a su autonomía y prevenirle futuros errores. No revelar un
error
implica que se pierde la posibilidad de ofrecer una compensación justa al paciente
cuya mínima expresión puede ser una disculpa; expresada en el principio de la
justicia.34
En el caso particular de los pacientes portadores de enfermedad de Parkinson el manejo
se basa
fundamentalmente en mejorar la calidad de vida y conseguir la mayor independencia
funcional posible creando un ambiente seguro que evite la ocurrencia de eventos
adversos por errores en la medicación, riesgos de lesiones y/o efectos nocivos
que
pueden derivarse de la gestión médica que generan en el enfermo daños físicos,
psíquicos y sociales que pueden incidir en aumentar los costos y la estadía
hospitalaria .
Luego, para su cumplimiento, es imprescindible hacer hincapié en algunos aspectos
para mejorar
las competencias, fortalecer el trabajo en equipo, sistematizar el uso de protocolos
de actuación basada en las mejores y más efectivas evidencias científicas, insistir
en el manejo del riesgo y desarrollar una cultura de la práctica médica segura,
que
logre reducir la gran variabilidad en la asistencia sanitaria; además, de cumplir
con los dilemas éticos, aspecto que se convierte en una prioridad para los
profesionales de enfermería que tienen a su cargo la responsabilidad del cuidado
que
le son inherentes a su profesión y redundan en un beneficio al paciente, profesional
de la salud y su fin último la sociedad.
Conclusiones
En resumen, la calidad de la atención de enfermería depende de muchos factores y está
directamente vinculada con la satisfacción del profesional y del paciente. Para garantizar
la calidad óptima en la atención es vital que los profesionales desarrollen nuevas
herramientas en la búsqueda de soluciones más adecuadas a los problemas que confrontan
en la práctica profesional.
Si se valora que el profesional de Enfermería durante la hospitalización del paciente,
es el
profesional de la salud que mantiene una relación permanente y estrecha, basada
fundamentalmente en la realización de procedimientos encaminados a cuidar y
restablecer la salud, se tendría en cuenta la prevención de los riesgos que pueden
ser derivados de esa atención, por las complicaciones que pueden surgir.
Esto lleva aparejado un cambio de cultura en la organización que incluye ejecutar
un sistema
de notificación de incidentes y eventos adversos, con una cultura no punitiva,
centrando el análisis en lo que pasó y no en quien lo hizo. Implementar y aplicar
medidas de mejora, que involucren a pacientes y al personal de salud, empoderar
a
los pacientes en su propia seguridad. Entrenar a los equipos de salud, utilizando
acciones encaminadas para disminuir el daño y el error médico.
Solo así lograremos un cambio de cultura y una mayor calidad y conducta ética en nuestros
pacientes.
Declaración de conflicto de intereses: los autores declaran no tener conflicto de
intereses.